Para la realización de cirugías realizamos el mismo día de la intervención una analítica sanguínea, a no ser que se disponga ya de una vigente y actual.
La analítica sanguínea nos permitirá reducir al máximo el riesgo anestésico antes de anestesiar al paciente, viendo así el estado interno. Es posible que en apariencia el paciente parezca sano, pero tenga algún problema que solo detectamos en la analítica, sobre todo cuando son patología inicial y aún no muestran síntomas.
Se compone de 2 partes, el Hemograma y la Bioquímica
Hemograma: mide los glóbulos rojos, blancos y plaquetas
Estudio cuantitativo y cualitativo de los elementos que componen la sangre para detectar posibles alteraciones tales como deshidratación, anemias, infecciones…
Bioquímica sanguínea: nos dice cómo están los órganos internos
Medición de las concentraciones de determinadas moléculas circulantes en la sangre que nos ayudan a conocer cómo están funcionando los distintos aparatos y sistemas (riñones, hígado, digestivo…).


