
El transportín debe ser suficientemente grande para el tamaño del gato. Si es rígido y desmontable por completo en 2 partes, mejor.
Ten en cuenta que los gatos son muy territoriales. El salir de casa les supone un estrés extra y a veces este estrés puede llevar a situaciones de agresividad en la clínica.
Por tanto, intenta que tu gato no asocie solo el transportín con visitas al veterinario si no deja que lo utilice para otras cosas más divertidas para él. Esto significa que no lo pongas en un altillo y lo saques justo para venir a las revisiones veterinarias. Por ejemplo, tapa la caja con una toalla y colócalo debajo de una cama o en un rincón, entre el armario y una pared, detrás del sofá. Gracias a este sencillo truco, tu gato empezará a utilizar su transportín como una guarida o refugio para descansar y reducir sus niveles de estrés.
- Pon una mantita o toalla dentro para que tu gato vaya depositando en ella sus feromonas. Puedes lavarla de vez en cuando, pero no lo hagas justo antes de venir a visita, tu gato necesita de sus feromonas para sentirse a gusto durante el viaje fuera de casa
- Si a pesar de todo aún no quiere usar su transportín, mira de cambiarlo de sitio a un sitio alto (encima de un estante o armario) y añade feromonas faciales en spray cuando tu gato no esté dentro.
- Mira de entrenar a tu gato de vez en cuando. Saca el transportín de donde lo tengas y pon unos premios o un platito con un poco de su lata favorita. Mira que entre por su pie.
- El día de la visita repite lo mismo que has hecho en los entrenamientos, con la única diferencia de asegurarte que la puerta y los cierres de la caja están asegurados.
- Una vez dentro, tapa la caja totalmente para que no vea nada. Los gatos son una especie de guarida y estas son oscuras y sin vistas. Cuando están en sus guaridas, el nivel de angustia y estrés se reduce.
- Si no ha querido entrar en el transportín por su propio bien y no es un gato asustadizo, nuestra recomendación es que lo pongas al revés de lo que harías normalmente, es decir, de culo. Si el gato no ve donde lo estás metiendo, es más fácil que se deje poner dentro.
- Si es un gato muy asustadizo y puede arañarte sin querer, entonces mira de hacer » una croqueta» con la mantita o toalla del interior del transportín. Al enrollarlo con ella, por un lado, evitarás posibles arañazos y además será más fácil de meterlo dentro del transportín.
- Si vienes de lejos, los transportines pueden ser muy pesados de llevar. Puedes colocarlo y asegurarlo encima de la estructura de ruedas de un carrito de la compra.
Por último, tras la visita a la clínica, os recomendamos lavar el transportín con agua y jabón para eliminar las posibles feromonas de miedo que haya podido liberar en el camino a la clínica o en la clínica, si no, la próxima vez es posible que no quiera entrar en el transportín porque ha dejado «su marca» de «no entres aquí, peligro»


